Una taza de té

Este cuento Zen ya lo había escuchado por ahí, pero volví a encontrarme con el (un poco re-versionado y orientado para mujeres que desean cambios en su vida) en el libro de Maite Issa “Tu éxito es inevitable” y hoy te lo quiero compartir.

Aquí va:

Una profesora de universidad muy exitosa, a pesar de tenerlo todo en la vida, sentía un gran vacío que nada parecía colmar.

A lo largo de los años había probado meditar, cuidar su mente, ir a terapia e incluso se había puesto a pintar. Por desgracia, nada parecía funcionar. Después de poco tiempo de mejora, el vacío siempre regresaba.

Hasta que un día decidió tomar medidas más drásticas e irse unos meses de viaje iniciático al Tíbet. 

Estaba decidida a darle sentido a su vida a toda costa.

Después de un largo recorrido durante el cual no dejó de preguntarse si estaba haciendo lo correcto, llegó a un templo budista.

Al poco de llegar, un monje salió a recibirla y le propuso compartir un té.

La profesora aceptó con felicidad y, nada más sentarse, empezó a contarle al monje todo lo que había hecho en su vida. Le habló de las diferentes terapias y técnicas de sanación que había seguido, los retiros a los que había acudido, las mejoras que había conseguido y los bajones que vinieron después. Le contó sus logros como profesora y el respeto que se había ganado en el mundo universitario

El monje escuchaba en silencio y vertía té en la taza de la mujer.

Ella seguía contando con entusiasmo todo lo que había aprendido acerca de la espiritualidad, las tomas de conciencia que había experimentado y lo que había entendido sobre el verdadero sentido de la vida.

El monje, siempre callado, seguía vertiendo el té lentamente, hasta que el líquido empezó a derramarse sobre la mesa y a caer en los pies de la profesora, que se calló al instante y luego exclamó: — Pero ¿qué hace? ¿No ve que la taza está llena?; ¡Ya no hay espacio para más!

Con una sonrisa en los ojos, el monje respondió:

— Exacto. Al igual que la taza, tú estás llena de tus opiniones y verdades. ¿Qué puedes aprender de nuevo, sin vaciarte primero?

En resumen, si quieres un cambio de verdad, hay que hacer espacio para lo nuevo. 

Romina.

P.d.: La foto es de una Golden Milk (¡vale como un té! claro que sí) en Bali, febrero 2025. Donde estaba empezando a crear espacio para lo nuevo.

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